Urbanismo y Medio Ambiente

Emasesa declarará a principios de octubre la alerta por sequía que no implica cortes de suministro pero sí un ahorro adicional

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La Empresa Metropolitana de Abastecimiento y Saneamiento de Agua de Sevilla, Emasesa, ha celebrado hoy Junta General Extraordinaria para tratar sobre la hoja de ruta a seguir ante la falta de precipitaciones y, por tanto, el agravamiento de la situación de sequía. Presidida por el alcalde de Sevilla y presidente de EMASESA, Antonio Muñoz, y con presencia de todos los alcaldes de las doce localidades a las que abastece Emasesa, la reunión ha contado con la presencia del secretario de Estado de Medio Ambiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Hugo Morán, quien previamente había mantenido un encuentro de trabajo con ellos para analizar la coyuntura en la cuenca del Guadalquivir y, específicamente, la del conjunto del área metropolitana suministrada por Emasesa.

Tras el verano y como apuntaban las predicciones, el nivel de los embalses que abastecen a Sevilla y su área metropolitana ha descendido a niveles que ya rozan la situación de alerta por sequía, de ahí la necesidad de que los ayuntamientos preparen conjuntamente los siguientes pasos a dar en consonancia con el Plan de Emergencia ante Situaciones de Sequía de Emasesa (PEM).

Así, el presente año hidrológico, que se cierra el 30 de septiembre, está siendo el peor de la última década. Si se suma el déficit hídrico de 115 hm³ del año 2020-21 y los 175 hm³ del periodo 2019-20, la conclusión es que, en el acumulado de los tres últimos años, el sistema ha recibido las mismas aportaciones que en la sequía del periodo 1991-95.En estos momentos los embalses de Emasesa están al 42 por ciento de su capacidad, lo que equivale a 269,44 hectómetros cúbicos (en 2018 eran 641). El Plan de Emergencia ante Situaciones de Sequía de Emasesa establece que el umbral de alterta se encuentra en los 268 hectómetros cúbicos.

Desde Emasesa se ha realizado un esfuerzo en eficiencia hídrica desde hace años que, junto con la colaboración ciudadana, ha redundado en una reducción del consumo doméstico unitario de más del 30 por ciento con respecto a 1995. Esto, sumado a la puesta en servicio del embalse de Melonares, ha permitido superar la escasez de aportaciones en los últimos tres años (equiparables a la sequía del 91-95) sin que el servicio a los ciudadanos y al tejido empresarial se haya visto afectado hasta el momento.

La empresa metropolitana de aguas también está inmersa en un proceso de transformación digital que equivale a más eficiencia y a un mejor servicio. En el marco de la sequía, por ejemplo, posibilitará ajustar los consumos mediante contadores inteligentes a través de inversiones que ascienden a 14 millones de euros, lo que redundará en mayor capacidad de resiliencia. La digitalización permitirá, asimismo, la modernización de todos los sistemas: desde la aducción, el tratamiento y la gestión inteligente de la red, a la tele lectura y la robotización de las instalaciones. Actualmente se trabaja, además, en alcanzar acuerdos de colaboración con el sector agrícola para, en caso de necesidad, poder disponer de aportaciones externas al sistema que garanticen el abastecimiento urbano a cambio de compensaciones, cuestión para la que ya se ha pedido apoyo tanto a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir como en el día de hoy al Ministerio.