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Lugares de interés

La construcción del Castillo y la Casa Palacio junto con la Parroquia por los Ponce de León entre los siglos XIV y XV supuso el punto de partida de la actual trama urbana mairenera. Con la creación del Núcleo Patrimonial formado por el Castillo de Mairena, la Casa Palacio de los Duques de Arcos y el Parque del Olivar, se pretende hacer partícipe a la población de su historia, a partir del conocimiento de sus orígenes y singularidades. Arqueología, biodiversidad y flamenco se dan la mano en esta apuesta cultural, que consolida el compromiso del Ayuntamiento con la puesta en valor de la identidad del municipio.

Sitio web del Núcleo Patrimonial de Mairena del Alcor

Conocida por la calidad y abundancia de sus aguas, acudían hombres y mujeres a lavar y cargar cántaros para repartir por el pueblo, en ocasiones hasta 40 cántaros por “bolea”. Situada en una de las veredas más transitadas de la comarca, la zona fue un descansadero de ganado bastante concurrido hasta fines del siglo XIX, especialmente durante los días de la feria de abril. Su aspecto actual se debe a la remodelación realizada en 1890, cuando se urbanizó la zona, convirtiendo el lugar en una zona de paseo muy popular en Mairena, frecuentada por las parejas de novios y familias. El entorno se reurbanizó en 2010.

Son pocas las referencias que tenemos sobre su origen y función. Se especula que fuese una de las puertas de acceso al centro de la población, pudiendo ser custodiada y cerrada según la necesidad. Según se deduce de la lectura de documentos conservados en archivos particulares, en 1.811 en sus inmediaciones y costeado por el Ayuntamiento, se construyó un fortín destinado al albergar a las tropas francesas de ocupación. Para dotarlo de una mejor defensa, se rodeó con un muro de tapia y un vallado de madera, reforzado con un foso. En el recinto residía una guarnición de 50 soldados quedando la Casa- Palacio de los Duques de Arcos como el lugar escogido para alojar al comandante de armas y los oficiales franceses de alta graduación. El pintoresquismo ofrecido por este arco lo ha convertido en un lugar emblemático del centro histórico de Mairena. La vista que de él se obtiene desde la calle Ancha fue inmortalizada en una postal turística a mediados del siglo XX. Desde este punto podrás llegar a la Iglesia Parroquial y el Castillo paseando por las calles más antiguas de la ciudad.

Se venera a la imagen del Cristo de la Cárcel conocido popularmente como el “Señor de Mairena”. Presidiendo el Altar Mayor, está representado en un lienzo al óleo que replica al original del siglo XVI quemado en las revueltas de julio de 1936. En la capilla se encuentra enterrado Elías Méndez Carrión filántropo mairenero autor del Quinario del Cristo al que añade una reseña histórica que nos permite conocer la singular historia de esta imagen y su veneración. Te recomendamos que acudas a la población los días 11 y 18 de marzo para asistir al traslado y la procesión del Cristo desde su capilla a la Iglesia Parroquial de Santa María de la Asunción. Es una de las manifestaciones religiosas más sobrecogedoras de la provincia. Al respetuoso silencio de los numerosos asistentes se suma el ruido emitido por el roce de los grilletes que portan en sus pies los penitentes conocidos popularmente como “grillos”. Si quieres conocer la leyenda del lienzo del Cristo y cómo procedente de las Américas pasó a ser venerado en Mairena, sitúate en el número 7 de la Calle Ancha donde se relata su historia.

Inaugurado en 1.961, es obra del escultor local Jesús Gavira autor, junto a su hermano Antonio, de muchas de las esculturas que podrás contemplar en tu paseo por Mairena del Alcor. En este caso recreó el busto de Cervantes suponemos inspirado en el supuesto retrato del escritor realizado por Juan de Jáuregui en 1.600. A principios del siglo XX esta imagen se hizo muy popular en Sevilla gracias a la copia del lienzo realizada por Joaquín Sorolla por encargo de la Junta organizadora de los fastos del III Centenario de la muerte de Cervantes en la capital.

El monumento se completa con tres azulejos en los que se recrea el famoso pasaje donde cita Berganza a Mairena como primera localidad de referencia tras su huida de Sevilla en el “Coloquio de los perros”: “Y antes de que amaneciese me puse en Mairena, que es un lugar que está a cuatro leguas de Sevilla”. Dada su importancia literaria hace escasas fechas su ubicación se incluyó en el portal del World Literay Atlas. Con motivo de la celebración del IV centenario de la muerte de Cervantes el Ayuntamiento remozó el monumento siguiendo las indicaciones de su propio autor.

Inaugurada en 2011, es obra del escultor José Manuel Díaz. Este grupo escultórico realiza un particular homenaje a la obra más conocida de Miguel de Cervantes Saavedra: “Don Quijote de la Mancha”. Inspirada en las andanzas narradas en el capítulo VIII titulado: Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación. Retrata el divertido episodio vivido por el ingenioso hidalgo y su fiel escudero en la Mancha: “En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero: La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer, que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra”. Esta fuente completa el recorrido de la ruta cervantina de Mairena del Alcor que te invitamos a realizar sino lo hiciste aún.

La localidad ha tenido desde la antigüedad un marcado carácter agrícola. La riqueza de la tierra y la abundancia de recursos naturales propiciaron el asentamiento de diferentes culturas que compartían la explotación agraria como actividad principal. El paisaje mairenero, aún hoy en día, está cuajado de huertas, cultivos de cereales, naranjos y olivos. Las casas mas antiguas de la población conservan en su distribución elementos propios de estas prácticas. Rematadas por soberaos en sus plantas superiores y corralones al final de las viviendas, fusionaban el uso doméstico con el del almacenaje y resguardo de las bestias. La escena inmortalizada por el escultor José Manuel Díaz en 2002 corresponde al verdeo o recogida de la aceituna que tiene lugar a finales de septiembre.

El ordeño del olivo tradicionalmente se realizaba a mano con el auxilio de escaleras que posibilitaban el acceso a la copa del árbol. Para ir almacenando el fruto, durante la recogida se utilizaba una pequeña cesta colgada del cuello llamada macaco que portan los personajes que componen el monumento. Las aceitunas más cultivadas en Mairena son las variedades de mesa gordal y manzanilla. Si te diriges hacia el Castillo conocer de primera mano su olivar y apreciar el paisaje agrícola.

“En tu feria oh Mairena, es donde se compendia, cifra y encierra toda Andalucía, su ser, su vida, su espíritu, su quinta esencia”. Inspirados por los pasajes de la obra “Escenas andaluzas” del escritor romántico Serafín Estébanez Calderón, los hermanos Jesús y Antonio Gavira Alba, concibieron un monumento en el que sintetizar el carácter abierto, y pionero de la feria local como referente de las del resto de Andalucía. Toma protagonismo la indumentaria de la pareja retratada a caballo a la manera tradicional del siglo XIX. Los trajes de majo fueron muy apreciados, por los viajeros y turistas y la moda flamenca en Mairena se erigió como un referente. Richard Ford se hizo retratar por José Domínguez Becquer en un tríptico donde lucía el atuendo que todo majo serio debía lucir cada uno de los tres días estipulados de feria y Washigton Irving se unió a la gente se agolpaba a la entrada de Sevilla para ver a los grupos de personas que volvían de la feria mairenera, porque tal y como relata Estébanez: “En ti Mairena, es donde se fija cada año el uso que han de regir los adornos que más privan, el corte que han de tener las diversas partes del traje andaluz”.

Este es un lugar de reunión y celebración escogido para la localización de la fuente monumental llamada Alegoría a Mairena. Erigida en 1962 por Antonio Gavira Alba es un homenaje a la localidad cuajado de alusiones a la vida y costumbres maireneras. Las naranjas, el castillo y la feria, se fusionan en una glorieta en la que no falta el agua, omnipresente en la comarca. La explanada que se conserva convertida en paseo formó parte de los terrenos donde se celebraba la feria mairenera, la más antigua de Andalucía. Su origen se remonta a 1441 año en el que el rey Juan II de Castilla concede su celebración. La encrucijada de caminos en la que se sitúa la población favorecía la llegada de ganaderos chalanes y corredores a finales de abril para la compra y venta de ganado. Con el paso de los años la fiesta presente desde un principio, se impuso desapareciendo los rebaños de ovejas y la piaras de cerdos fomentándose el paseo a caballo con una componente lúdica y social. Hasta 1981 en este lugar se colocaban a lo largo del paseo una hilada de casetas y otra de atracciones que invitaban al juego y daban a conocer los últimos éxitos musicales del momento.

Construida en el siglo XV destaca por la conservación de su fábrica gótico-mudéjar. Aunque su aspecto actual incorpora algunas modificaciones realizadas en los años 90, en su interior aún se puede apreciar en la cabecera la bóveda de crucería gótica poligonal estrellada de terceletes. En origen situada a las afueras junto a un camino que conducía a Sevilla, el crecimiento de la población y el auge de la feria hicieron que se comenzaran a urbanizar sus alrededores quedando incorporada a la trama urbana.

La calle donde se sitúa se conocía como Mesones por el gran número de establecimientos que se crearon en ella para dar techo y comida a los que acudían anualmente a la cita ganadera en Mairena. Actualmente en la ermita se rinde culto a San Sebastián y a la patrona y alcaldesa perpetua de Mairena la Virgen de los Remedios coronada, que procesiona en septiembre por las calles de la localidad.

A esta virgen también se le dedica una romería que desde los años 60 se celebra en el pinar de la Salve a mediados de septiembre. Una oración se repetía entre los fieles que acudían a pedir auxilio a la ermita: Tú eres Patrona de Mairena y es tanta la dicha nuestra, que en vuestra ermita encontramos alivio para todas las penas.

Aún conserva trazos de su origen gótico mudéjar a pesar de las múltiples adiciones y transformaciones de las que ha sido objeto hasta la fecha. Su origen se sitúa entre los siglos XIV-XV coincidiendo con el comienzo del señorío de los Ponce de León en Mairena. Entre los objetos conservados en su sacristía destaca un cáliz renovado en Manila en 1787 donado junto a un cuadro de la Virgen de Guadalupe realizado por Juan Correa destacado pintor mexicano del barroco novohispano.

El asalto del 19 de julio de 1936 causó cuantiosos daños y pérdidas en el patrimonio de la iglesia. A la pérdida de lienzos e imágenes se sumó la destrucción parcial del retablo del altar mayor que fue reconstruido con fragmentos dorados donados por los vecinos, hasta su restauración definitiva en el siglo XXI. En el ático se rinde culto a San Bartolomé patrón de la localidad que procesiona el 24 de agosto, día de la conquista de Mairena por Fernando III en el siglo XIII.

La parroquia también acoge, entre otras, a la Real y Muy Antigua Hermandad del Santísimo Cristo de las Ánimas Benditas del Purgatorio única en la provincia que sigue conservando el coro de campanilleros que recorre sus calles en noviembre.

Se construyó en los años 40 coincidiendo con la urbanización de la antigua zona de pasto de la Feria de ganado de la Villa. La iglesia formaba parte de los equipamientos del nuevo barrio de viviendas ultraeconómicas destinadas a las familias más desfavorecidas de la población. Su factura es muy sencilla. Cuenta con una sola nave donde se rinde culto a varias imágenes pertenecientes a las hermandades de la Entrada en Jerusalén y Jesús Cautivo.

Destacan en su interior los doce retablos cerámicos realizados por el pintor local J. M. Brenes. Reproducen obras de temática religiosa. La Coronación de Velázquez y La entrada en Jerusalén de Gustave Doré completan la serie de reproducciones de obras de Murillo como La Anunciación de la Virgen y los célebres retratos infantiles de Juanito y el cordero, y el Buen Pastor de Murillo.

La iglesia y el barrio se dedicaron al patrón de la Villa San Bartolomé. Sin embargo, posteriormente la iglesia cambiaría su advocación por la de María Inmaculada y el barrio popularmente pasó a conocerse como la Barriada. Aún se conservan fotos de los festejos que se celebraban en la plaza de toros portátil que se instalaba en esta zona en los años 60.

Se trata de un conjunto hidráulico compuesto por cuatro molinos que se nutrían con el agua conducida por medio de minas subterráneas desde las fuentes públicas de Alconchel y Gorda. Aún pendientes de estudio, se especula sobre la fecha exacta de su origen que podría remontarse a época romana. Su actual fisonomía y nombre se debe a las obras realizadas por Francisco del Campo Amat propietario del conjunto en 1780. Su estructura consta de una atarjea que dirige el agua al cubo donde la fuerza provocada por su caída hacía posible el movimiento de las piedras que molían el trigo.

La calidad de la harina resultante de las cosechas de la comarca es uno de los secretos del sabor y textura del pan de Mairena. En este punto podrás contemplar el cubo del molino conocido como La Latera. El resto se conocen popularmente como La Tranca, Los Arcos y el Culebro. Aprovechando el caudal de agua conducido desde la fuente Gorda se construyeron unos lavaderos públicos que aún se conservan parcialmente.

En algunas fotos de principios del siglo XX se puede apreciar la intensa actividad generada en la zona y la pintoresca estampa que dibujaba la ropa tendida sobre los ágaves a lo largo del camino que rodeaba el castillo.

“Al cante grande gitano llevado a la más alta cumbre en alas del maestro Antonio Mairena.” Esta inscripción resumiría tan notable monumento, realizado en piedra caliza y bronce.En el relieve, aparece la figura de una mujer con alas, Andalucía, que victoriosa ha conseguido que el Cante llegue hasta nuestros días. Extiende su brazo izquierdo, y en su mano sostiene la Llave del Cante obtenida por Antonio Mairena, y que está encima de la estrella de los vientos, como símbolo de expansión de los cantes de Antonio Mairena por todo el planeta. Al lado, una antorcha iluminando todo el poder, genialidad, creatividad y riqueza del célebre cantaor. La mujer apoya su pie sobre un escalón, el mismo que aporta Antonio Mairena en el Cante Jondo. El sol aparece brillando a toda la escena, influyendo en el ánimo y espíritu de toda Andalucía.

En el monolito, todos los palos que se dan en el Cante, y la figura de perfil de Antonio Mairena.

Próximo a su desembocadura en el río Guadaira, en el trazado de la vía romana que baja desde Gandul a la Vega, este puente consta de un solo ojo de bóveda de cañón, está ejecutado con ladrillo tomado con cal. Se conserva la bóveda y sus apoyos, parte de los estribos han desaparecido quedando por tanto el puente mutilado y aislado del terreno.