Bonsor. Castillo de Mairena

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El Castillo de Mairena del Alcor conocido popularmente como Castillo de Luna, se sitúa en un cerro equidistante de las actuales fuentes públicas de la población “Gorda” y “Alconchel”, junto al complejo de los molinos hidráulicos harineros llamados “De Campo”. Esta localización, que coincide con el puerto de entrada de la Vega hacia las terrazas de Los Alcores, es un puesto de vigilancia privilegiado desde el que se controla visualmente la Vega de Carmona, la población y el tránsito de los caminos y veredas antiguamente frecuentados por los trabajadores del campo, los viajeros y los ganaderos que acudían a la primera feria de ganado de Andalucía, la feria de Mairena del Alcor.

Los últimos estudios realizados fechan su origen en 1342 tras la donación del lugar de Mairena a Don Pedro Ponce de León por el rey Alfonso XI, como parte del programa de repoblación y fortificación de la campiña sevillana, en compensación por la ayuda prestada en las campañas militares de la batalla del Salado y el Sitio de Algeciras. Su construcción se realizó en 4 fases repartidas desde mediados del siglo XIV hasta el primer tercio del siglo XVI. Por su morfología, la fortaleza es considerada como una de las primeras construcciones dedicadas a la defensa artillera. Está compuesta por 4 torres que en origen estaban exentas unidas mediante una muralla que discurría por sus esquinas interiores. En fases posteriores se amplía el recinto tomando su forma definitiva con un encintado formado por un antemuro dotado de troneras de artillería y merlones, y un foso excavado en la roca, cuya cava fue reutilizada en parte como cantera para la obtención de sillares destinados a la propia construcción del Castillo.

La puerta de entrada se situaba orientada hacia el noreste coincidiendo con el trazado de un camino que comunicaba el núcleo de población con la Vega. En el siglo XV estaba inserta en el lienzo de muralla enmarcada con una portada de sillares a la que más tarde se le añadiría un cuerpo de guardia para reforzar su seguridad al que se accedía, según las fuentes consultadas, a través de un puente. El Castillo tan sólo cumplía funciones de plaza fuerte, la familia nobiliaria residía en la Casa-Palacio edificada a pocos metros presumiblemente en el siglo XV.

A partir de la segunda mitad del siglo XVI bajo el reinado de los Reyes Católicos perdió su sentido defensivo y cayó en el abandono. A principios del XIX, siguiendo los consejos dados por las tropas francesas de ocupación, fue utilizado por un corto espacio de tiempo como cementerio municipal del que aún permanecen algunos enterramientos entre sus murallas, y de forma más continuada como cerca para guardar ganado e incluso como cantera para reutilizar sus elementos constructivos en edificaciones cercanas.

La ruina en la que sumió a la familia el XII Duque de Osuna, Mariano Téllez Girón, forzó la enajenación de la fortaleza en 1879 a favor de Felipe Delgado Aguilera, vecino de la población. Esta coyuntura dará lugar al comienzo de una nueva etapa en la historia del monumento.

La estampa del Castillo rodeado de olivares inmortalizada en una fotografía tomada en 1902 desvelará la nueva imagen de la fortaleza. En estas fechas George Bonsor Saint-Martin, más conocido como Jorge Bonsor, la comprará por 2000 pesetas al historiador Antonio Blázquez y Delgado Aguilera, quien la recibió en herencia tras el deceso de su tío Felipe Delgado Aguilera.

Jorge Bonsor, pintor anglo-francés llevaba varios años residiendo en Carmona donde decidió dedicar su vida a la arqueología tras la visión de los frescos de una de las tumbas de la necrópolis romana de la antigua Carmo. Tras participar en la compra de los campos, la investigación y presentación al público de la citada necrópolis, dedicó sus esfuerzos a la exploración de la comarca de Los Alcores.

El producto de sus investigaciones, que lo llevaron a ser considerado como uno de los precursores de la arqueología científica en el suroeste peninsular necesitaban de un espacio para su presentación al público. Con esta intención acomete las obras de acondicionamiento dirigidas a convertir a la fortaleza en un museo de las antigüedades prerromanas de Los Alcores.

Con un criterio funcionalista reconstruye las esquinas perdidas de las torres y edifica un pabellón para albergar el museo en cuya factura se mezclan elementos heredados de la arquitectura inglesa con otros del pasado islámico de la región. El antiguo patio de armas se transformará en un jardín de vestigios y la puerta de entrada de la fortaleza se cegará y se abrirá una nueva en el lienzo sur del Castillo a semejanza de la puerta de Sevilla de la cercana localidad de Carmona.Esta nueva reorientación abría el edificio hacia la nueva trama urbana pudiendo ser fácilmente identificado desde la Vega y la cercana estación del tren.

Sin embargo, el destino de la fortaleza volvería a dar un nuevo giro el 4 de marzo de 1907, fecha en la que Bonsor decidió trasladar al Castillo su residencia personal coincidiendo con la celebración de su boda con su primera esposa Gracia Sánchez Trigueros.

Con su ayuda el museo se enriquecerá convirtiéndose en la residencia de un hispanista a tenor de las colecciones que atesoró y los estudios que llevó a cabo. Los bienes arqueológicos procedentes de sus exploraciones compartieron espacio con las colecciones de carácter etnográfico, los cuadros y las armas históricas y una nutrida biblioteca y archivo personal.

Tal fue la relevancia de la institución que llegó a ser recomendada su visita por la Sección de turismo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Gracias a la implementación de novedosas herramientas de gestión patrimonial por parte de su propietario, el monumento fue frecuentado por numerosos turistas de todo el mundo que acudían al monumento en visitas concertadas con las principales agencias de viaje de la época. Allí su propietario los agasajaba con la posibilidad de tomar un refrigerio en sus jardines y comprar algún souvenir como recuerdo de su paso por la localidad.

Tras su muerte el 15 de agosto de 1930 la familia Peñalver-Simó, y en particular su viuda Dolores Simó con quien contrajo matrimonio tres años antes en segundas nupcias pasarán a ser los garantes de la conservación del Legado del Castillo de Mairena del Alcor. Aún acuciada por las consecuencias de la Guerra Civil, Dolores y su familia procuraron conservar unidos el Castillo y sus colecciones, lo que nos ha permitido a día de hoy reconstruir la herencia patrimonial recibida.

Con la llegada del nuevo siglo se produjo la cesión de la gestión integral del monumento al Ayuntamiento de Mairena del Alcor y acto seguido comenzaron los trabajos destinados a su rehabilitación y reapertura, que se han extendido a lo largo de las dos últimas décadas. Esto venía a colmar el perseguido deseo de la población y las distintas Corporaciones municipales de recuperar el Castillo para el disfrute local. Desde 1985 la fortaleza y parte de sus colecciones habían pasado a formar parte del patrimonio público tras la compra realizada por parte de la Junta de Andalucía. Esta operación se sumó a la compra de la colección arqueológica y su archivo personal realizada en 1978 por el Consistorio, con el objeto de ayudar a la viuda a sufragar los gastos de su conservación y asegurar su permanencia en Mairena.

El fruto de las intervenciones llevadas a cabo en el inmueble han permitido la rehabilitación integral de la fortaleza, la restitución de la museografía original del museo creado por Bonsor y la dotación de elementos que aseguran la accesibilidad del público al edificio, sus colecciones y su historia.

Son muchos los investigadores que acuden a consultar sus colecciones. Las piezas arqueológicas, fotografías y documentos conservados en sus fondos siguen vigentes siendo clave en algunas investigaciones en curso en yacimientos como la ciudad romana de Baelo Claudia, la necrópolis romana de Carmona, los alfares romanos del Guadalquivir y el propio Castillo.

Con el objetivo de crear un espacio de socialización del conocimiento se han realizado esfuerzos para crear un programa de actividades que ha permitido la entrada del público a la fortaleza a través de la oferta de visitas guiadas y la celebración de conciertos, representaciones teatrales y diversas actividades lúdico-educativas.

La conservación del ecosistema creado en torno al Castillo ha sido otro de los pilares fundamentales de los trabajos de los últimos años. La conciliación de la restauración de las murallas con la preservación de la colonia de cernícalos primilla, una de las mejor conservada de la región, y la conversión del olivar creado por Bonsor en torno a la fortaleza en un parque público redundarán en el compromiso con la preservación del legado heredado. Este nuevo espacio concebido por Bonsor como un elemento imprescindible para la preservación de la imagen rural del Castillo, más aún cuando se encuentra inserto en la trama urbana, es la herramienta ideal para la preservación del ecosistema nacido el entorno de la fortaleza y la divulgación del cultivo tradicional del olivo.